Corea del Sur, belleza histórica escondida tras rascacielos

May 1, 2017
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Cada muro enamora a propios y extraños, no importa en qué época se visite Corea del Sur, su arquitectura seguirá impresionando incluso a los expertos de todo el mundo. La tecnología, la naturaleza y la ciencia se combinan con materiales como aluminio, concreto e incluso, luces leds. Seúl yace como una ciudad donde converge el legado histórico y el reto de renacer como nación vanguardista

La época Joseon dejó un legado cultural interminable para el pueblo coreano, muestra de ello es que al dar una mirada en las entrañas arquitectónicas de una ciudad tan emblemática como Seúl, es inevitable sorprenderse por la fusión entre las raíces tradicionales, confucianas y elementos más modernos y sofisticados, que hacen una combinación perfecta.

En un artículo realizado por el investigador de Hanguk University of Foreign Studies, Sogu Hong, define a la simplicidad, espontaneidad y el respeto por la naturaleza como tres aspectos fundamentales en la historia arquitectónica de Corea del Sur, incluso en el proceso de modernización y urbanización que se desarrolla actualmente, observamos que esta tendencia se hace presente en el trabajo de sus arquitectos más vanguardistas, sin embargo, ¿existe alguna tendencia para eliminar los vestigios de su historia?

Hanok, un legado de la era Joseon

“Ser uno con la naturaleza”, esa es la primera frase de un documental realizado por la Korean Foundation sobre la convergencia de la tradición y modernidad en Seúl. UNESCO ha declarado a nueve templos coreanos como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, ya que son un punto fundamental para la conservación de sus usos y costumbres y además, resultan un punto clave para el fomento a sectores de servicios como lo son el turismo, la industria restaurante e incluso el sector de la moda.

Jardines enormes, patios monumentales, lagos artificiales, portales exorbitantes son parte de lo que conocemos como Hanok, o bien, casas tradicionales de la época Joseon. Su constitución es definida como perfecta, pues es el perfecto balance entre un hogar y un espacio natural.

Existen elementos característicos de este tipo de arquitectura, la cual se encuentra escondida en el corazón de Seúl. Los hanok cuentan con un sistema de calefacción llamado “ondol”, esta característica se creó con el propósito de calentar el recinto en el frío extremo que aqueja a Corea durante el invierno.

El sistema es muy simple, se trata de una serie de rocas calientes en el suelo del lugar, éstas se encuentran conectadas directamente a la estufa, por lo que al momento de humear ese calor se distribuye por los pisos y paredes de cada habitación, y en su etapa final, sale de manera eficiente por medio de una chimenea.

De acuerdo con datos de la Organización de Turismo de Corea, este mecanismo se extendió hasta la época actual, por lo que a pesar de que el 60 por ciento de la población vive en departamentos , su sistema de calefacción sigue siendo el llamado Ondol. Incluso, se dice que quienes construían estas estructuras tenían grandes habilidades en la ciencia, pues acondicionaron un hogar y optimizaron el uso de energías, cuestión fundamental para los diseñadores, urbanistas y arquitectos de la actualidad.

La búsqueda de la preservación de un legado histórico

¿Cómo ha podido una nación tan tecnológica y vanguardista guardar y compartir los vestigios de su cultura milenaria? La respuesta a esta cuestión podría ser motivo de debate, de acuerdo con Kim Yoon Sun, periodista del sitio The Granite Tower, quien señala que la solución está en tomar esos principios tradicionales (simplicidad y conexión con la naturaleza) y llevarlos a las tendencias arquitectónicas que se observan hoy en día en las principales ciudades asiáticas.

El profesor Robert Fouser es un total enamorado  de las maravillas de un país como Corea del Sur, como investigador y sobre todo como extranjero, ha encontrado en la cultura coreana un pasión indescriptible. Además de desarrollarse como académico de lingüística para la Universidad Nacional de Seúl, también es conocido entre los investigadores por ser el impulsor de la conservación de las villas tradicionales Hanok, ya que estas fomentan el turismo nacional e internacional en la península.

Durante una entrevista realizada al docente por parte de Arirang TV,  Fouser expresa su pesar al mencionar que a lo largo del tiempo, la globalización y el crecimiento de las grandes urbes han hecho que varias áreas que contaban con arquitectura tradicional hayan sido reemplazadas por múltiples edificios de departamentos, cuestión que es de fundamental interés para preservar los 100 mil hanok todavía existentes en el país.



Al observar el peligro que corrían estas zonas, el mismo gobierno ha creado leyes para protegerlas. Lee Yong Kun, director de la División de Arquitectura de Seúl en entrevista con el mismo medio, comenta que se han establecido cinco distritos hanok y las iniciativas del gobierno se han enfocado en realizar remodelaciones y campañas que animen a las personas a vivir en estas construcciones y proteger el pasado de la ciudad.

Además, desde su experiencia considera que la tecnología ancestral es la más limpia y se encuentra alineada con la estrategia de cuidado del medio ambiente que impulsa el gobierno coreano.

Estructuras metálicas que se elevan hacia el cielo ¿un peligro para el legado cultural?

En los últimos 50 años, Corea del Sur fue modernizando su infraestructura, en conjunto con ese cambio vino una etapa complicada para los edificios tradicionales que quedaban del periodo Joseon, pues eran considerados anticuados con respecto a las nuevas olas tecnológicas del país.

Al caminar por las calles de Seúl, Busan, Ulsan y otros tantos distritos de Corea, es imposible no contemplar la majestuosidad de las vigas de metal, y los cientos de luces en los nuevos edificios como la Plaza Dongdaemun y el Centro de Cine de Busan , lo que muestra que la tecnología y la naturaleza convergen, siguiendo las tendencias arquitectónicas y del diseño a nivel mundial.

Sin embargo, la modernización sólo se observa en puntos específicos de la ciudad, en los lugares más lujosos o lugares públicos. Sogu Hong, en su artículo Korean Architecture and Dwelling Culture: Past and Present, describe que los coreanos en los últimos 30 años, han sido fuertemente influenciados por profesionales de otros países, en particular por los estadounidenses u otras tendencias occidentales donde los apartamentos  son indispensables para vivir en grandes ciudades.

En la actualidad, si se comparan estos edificios con las viviendas del periodo Joseon, es posible darse cuenta que carecen de un gran diseño, pues los espacios son completamente homogéneos, son lineales y por lo tanto, no le dan personalidad o hacen gala de su tecnología e infraestructura. Sin embargo, la convivencia de ambos estilos (moderno- tradicional) seguirá existiendo por décadas, puesto a que las reformas estructurales en materia están enfocadas a crear complejos turísticos para que los visitantes puedan transportarse en el tiempo con tan sólo caminar por las calles de Corea.

El regreso del Hanok y su convergencia con la arquitectura del siglo XXI

En pleno 2017 está cambiando la percepción del Hanok, pues los habitantes que viven a  los alrededores de las villas, han reparado que vivir en ellas trae grandes beneficios como ahorro de energía, efectivos métodos de ventilación, y conexión con la naturaleza después de un ajetreado día laboral, por lo que paulatinamente, están tomando fuerza como una opción de vivienda en Seúl.

Las remodelaciones han sido exitosa, y de acuerdo con un reportaje realizado por el video periodista Park Pyoeng Jin,  ya existe la propuesta de modernizar el interior del Hanok como cualquier casa de lujo, lo que le da un estilo único a la vivienda y lo vuelve atractivo para las nuevas generaciones.

Estas generaciones están transformando la idea que se tenía de las casas tradicionales, pues contratan arquitectos para remodelar sus habitaciones y las acondicionan para tener la sensación de estar viviendo en la época Joseon, etapa de su historia que les llena de gran orgullo. Sólo es cuestión de tiempo para saber si los esfuerzos de los impulsores del “renacimiento del Hanok” logran su cometido, enamorar a los coreanos de su pasado, cuestión que en ese sociedad tan moderna representa un reto impredecible.

*Fotos: NYT, Antique Alive.